La Matriz.

Y quedó La Matriz atrás.
Me siento doblemente huérfano, madre y pueblo han quedado atrás, me siento solo, un hijo solo en las sombras.
Me siento vulnerable, a merced del juega-vivo excesivo de esta mierda de ciudad.
Todos embriagados en ese pseudo-sueño de que tienen que tener para ser, lo llamo el "sueño funcionalista". Si ser alguien significa que tengo que perder mi espiritualidad incipiente, no quiero ser abortado así.
Masas, alucinación, confusión, me siento en frente de un ejército de humanoides, todos deshumanizados. Aunque necesite identificarme con mi Nación, coño, sólo veo que crece en mí un Amor-Odio por Santiago, por las memorias del Río Gatú, de Santa Fe, de La Huaca, La Pizzeria, La Huerta de Los Tamarindos, por Calle 6ta., por Avenida Sur, por Atalaya y San Francisco.
Odio la postración burguesa, odio la miseria campesina. Como pequeño burgués, pequeño propietario del campo, me debería odiar.
Me entristece cuando hablan mal de ti, cuando se desprecia nuestra forma de hablar, nuestras costumbres. 
Porque te amo, te defiendo, Veraguas.

"Todos vuelven" dice la canción, pero como me creo libre y soy tan contradictorio, aun quiero conocer, andar el Mundo.
Pero sé que no puedo evitar el Retorno. Volveré a romper tabúes, a despertar la Tierra, a los que duermen.
No quiero perder tu esencia, Mi Matriz. Te extraño, te odio, te amo.
Ay, hermanitos, hemos sido escupidos, pero regresaremos al epicentro de nuestra Liberación.
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Foto (c) Skyscraper City