(Continuación del 9.2.90 en La Huerta de Los Tamarindos)
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Supongo que sí han sido días harto espléndidos con características especiales cada uno de éstos, cuales decanatos astrológicos...
Tras la invasión hubo desequilibrio, que empezó a dar margen a aventuras, una vez fue Navidad... creo que fue por eso de la entrega del General. Bueno, tras eso hubo una semana  + o - estable que nos permitió  hacer más de una locura, como ese inolvidable 25 de dic. con un pachangón, una botella, tres ríos (El Salto, Gatú, 4to. Puente), seco con agua de río y un desahogo indispensable, totalmente necesario por la expectativa de los días anteriores, Marius, Pipo, Ilyas y un servidor la pasamos de lo lindo... y yo, amando a Marlene Guardia ... ¿cuequiado? no lo sé ...
Así pasaron los días, Mario forjando sueños panameños, que si la USMA, la Silvestri, qué sé yo; el Pipo siempre voluble con esos "Idle Ones"; el Ilyas con su reserva irónica ante la sociedad y con protosueños; y bueno, yo captando un ambiente en el cual sus protagonistas actuaban - y siguen actuando - demasiado rápido para mi capacidad perceptiva, analítica y digestiva...
Y así siguieron pasando, de la misma manera que se desprende el follaje arbóreo en otoño, los días, uno tras otro, hasta que se fue el año y nosotros por todos lados: Atalaya, Chitré, derrochando vitalidad y "cascajo" (*)... y nada de eso regresará.
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(*) cascajo: dinero.