Mientras leo las noticias sobre las reformas constitucionales que se discuten en Colombia, me pone triste saber que hemos desperdiciado casi 20 meses hueviando en Panamá.
Muerte ... sí, muerte ... ¿Por qué tanto fetichismo acerca de la misma? ... Es lo único seguro que tenemos asegurado - claro, en el sentido de la chair, estrictamente material -, ya que ni siquiera tenemos la seguridad de nacer... Todo lo que hacemos en vida, acumular bienes, de cualquier clase, es por eso... Nos aferramos a la vida y cuando menos pensamos ¡zas! el zarpazo de la muerte, golpeando a la puerta, pero ¿qué hacer mientras tanto? Puede ser tan oprimente esa espera que es lo que yo llamo l´angoisse vitale, que bien puede ser la espera mortal. Y nos damos cuenta de lo nimios, fútiles que somos, como diría Sting "How fragile we are"...
Acá seguimos adorando a los gringos. Stupid people worshippin´ Yankees.
Somos una cuasi nada en el espacio - tiempo, quinientos años humanos equivalen a ¡un segundo cósmico! ... Así que venimos, acumulamos objetos por demás fútiles, nos endiosamos en la manera banalmente humana y si bien es cierto, llevamos ese Dios dentro de nosotros, debemos desmaterializarnos para no relegarnos al olvido cósmico, tras nuestra muerte in corpore no in anima, la cual debe perdurar y entonces, trascender a esa ínfima parte cósmica temporal, cuasi nada, que conocemos como vida, pero que no es más que el preámbulo de la vida trascendente, ya por obras o por espíritu, algo en lo que debemos lucubrar permanentemente.