"Y las estrellas se ven muy diferentes hoy, 
pues estoy aquí flotando en mi lata de aluminio, 
Lejos del mundo. 
El Planeta Tierra es azul. 
Y no hay nada que yo pueda hacer"
Recuerdo haber crecido con la voz de Bowie como fondo musical de las cosas de mi vida. Su aspecto rarísimo, sus excentricidades en escena. Debo confesar que no conocí muchas de sus canciones, pero las que sonaban en mi cabeza eran, por alguna u otra razón, bastante contagiosas y divertidas.
Siempre he pensado que en este mundo hay gente que crea y gente que imita. David Bowie, con su camaleónica personalidad, fue un creador en el mundo del Pop & Rock. Un rockstar en regla que tiñó el mundo de ideas fantásticas y de cadencias melancólicas y de añoranza por lo desconocido.
Desde que recuerdo, estuvo presente y activo en su carrera y en la de muchos otros grandes artistas. Bowie se manejaba con un alter ego llamado Ziggy Stardust, introducido al público mediante su disco "Ascensión y Caída de Ziggy Stardust y las Arañas de Marte". Creó a este personaje y su público se rindió ante "Ziggy".
En su faceta intelectual de compleja y simple humanidad tuvo ideas provocativas que usó en el manejo de su fama. Bowie efrentó a gigantes como MTV en la búsqueda de un escenario de igualdad de oportunidades con cantantes negros. No sólo compuso y cantó, sino que usó el entonces novedoso video musical para establecer puntos e ideas. Su voz se luce junto a la del también ya ausente Freddy Mercury, de quien les comenté hace ya algunos años en la canción "Under Pressure", que luego prestaría su beat al one hit wonder de Vanilla Ice, "Ice, ice Baby".
Mi favorita personal es "Modern Love", tan alegre y vital. Tan ochentera. Tan de sarao en la escuela. A "Space Oddity" la conocí hace poco en una película de Ben Stiller. ¿Quién no tripió ´Let´s Dance¨? Nirvana volvió a inmortalizar a "The Man Who Sold the World". Nunca supe que "Heroes" era suya. Lo que quiero decir es que Ziggy tenía el poder de ser parte de tu vida sin que tú mismo lo supieras. Mi alma llora cada vez que un genio muere. Son pedazos de la vida que hemos conocido. Bowie alcanzó la fama cuando a todos nos gustaban las mismas cosas. Nos regaló aventuras espaciales y nosotros le hemos correspondido poniéndole su nombre a una araña (Heteropoda davidbowie). Como hoy cada quien hace su propio show, es más difícil crear herencias y tendencias, porque no hay un ídolo absoluto. ¿Qué tan bueno será un mundo sin David Bowie? Pues nunca habrá un mundo sin Bowie. Los genios viven para siempre.
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Fuente: Revista Placacuatro. 
Reproducido con autorización de la autora